En primer lugar quiero dar la bienvenida al señor Ministro de Trabajo, Dr. Carlos Tomada, y a los amigos del Ministerio de Trabajo que nos acompañan. También agradezco y felicito al Dr. Tomada por esta iniciativa que encuentro sumamente pertinente y oportuna.
Hemos coincidido con el Ministro en la apreciación de que los temas sociales en general y laborales en particular tienden a ocupar un lugar de creciente relevancia en la agenda internacional. Estos desarrollos plantean a nuestros Ministerios el desafío de una mejor coordinación y articulación de nuestras acciones y políticas.
En efecto, a medida en que las relaciones internacionales se tornan más complejas, la agenda internacional, esto es, los temas que ocupan la atención de la comunidad internacional, tiende a diversificarse y a ampliarse.
El núcleo duro de la agenda internacional, como sabemos, lo constituyen los temas de seguridad y de comercio internacionales. Durante el siglo pasado, a estos temas se agregaron otras cuestiones que enriquecieron esa agenda. Me refiero a los temas sociales, de derechos humanos y los del desarrollo económico. Más adelante, en las últimas décadas del siglo pasado, se agregó a esa lista el muy importante tema del medio ambiente.
Pero podría decirse que estas cuestiones asumieron en un primer momento un status subsidiario con respecto a los temas del núcleo duro de la agenda. Es decir, su relevancia era función de su capacidad de impacto en la seguridad y en el comercio internacionales.
En los últimos tiempos, sin embargo, se verifica en este campo algunos cambios interesantes. Se puede afirmar que estamos en presencia de un proceso de creciente autonomización de cuestiones que hasta hace poco eran, como dijimos, secundarias o derivaban su valor de su relación con otros temas supuestamente más importantes de la agenda.
En efecto, si analizamos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, a la luz de desarrollos posteriores, como la Cumbre de Naciones Unidas del 2005, podríamos concluir que se está produciendo una convergencia de temas sociales, de desarrollo y medio ambientales, que tienden a potenciar su relevencia y colocarlos en un status similar al que gozan los temas que llamamos "núcleo duro" de la agenda internacional.
En ese contexto, no podemos sino subrayar la importancia que han adquirido los temas laborales, en particular la promoción del empleo pleno y productivo y el trabajo decente. Como se ha reconocido en diversos foros, en este ámbito, los esfuerzos que realizamos los gobiernos nacionales son fundamentales, pero insuficientes. Se requiere además un ambiente internacional que viabilice o, al menos, no obstaculice esos esfuerzos. Ese contexto internacional hay que construirlo, acumulando capital político, impulsando las alianzas y las acciones y políticas adecuadas.
Por otro lado, desde la perspectiva de los valores y principios que animan este Gobierno, la cuestión del empleo y la cuestión laboral en general, constituyen una prioridad de primer orden. Como ha dicho el Ministro Tomada, "la promoción del trabajo decente es para nosotros una política de Estado. La generación de empleo decente resulta central a todos los esfuerzos del Gobierno, integralmente considerado".
Si esta tendencia a la autonomización de temas sociales, de desarrollo y medioambientales que mencionábamos existe, deberíamos, con nuestra acción internacional, favorecer su impulso. Pero aún cuando esa tendencia no existiera, de todos modos el desafío para nosotros es el mismo, esto es, bregar por la conformación de un contexto internacional que favorezca nuestros esfuerzos y el de otros países en desarrollo por asegurar a nuestros pueblos trabajo decente y justicia social.
Ambos escenarios reclaman una respuesta adecuada de nuestra parte y eso a su vez requiere un trabajo coordinado y bien articulado entre la Cancillería y el Ministerio de Trabajo. Este trabajo por supuesto existe y hay testimonios muy claros de los resultados que es posible alcanzar cuando esas condiciones se cumplen. El ejemplo más destacado al respecto es muy importante tarea realizada conjuntamente en ocasión de la Cumbre de Mar del Plata de noviembre de 2005, cuyo tema fue "crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática".
Pero por supuesto todavía hay cuestiones pendientes, debemos apuntar a una articulación entre nuestros Ministerios más intensa y, yo diría, estructural, para estar a la altura de los desafíos que mencionábamos. En ese contexto estimo que la realización de este Taller es un hecho valioso, auspicioso. Me parece que aún cuando los objetivos planteados no se cumplan en su totalidad, la utilidad de este tipo de ejercicios es incuestionable.
Los invito entonces a trabajar, no sé si duramente, pero sí intensamente, en el próximo día y medio y les deseo el mayor de los éxitos en ese esfuerzo.
Muchas gracias.