La Cancillerķa
Discursos de Cancilleres
Discurso del Sr. Canciller Jorge Enrique Taiana
Primer Taller Regional para el Desarrollo de una Política de Género en el marco de las Operaciones de Paz
Buenos Aires, Argentina
20 MAY 2008
Indice de discursos

Señoras y Señores:
El Taller Regional para el Desarrollo de una Política de Género en el marco de las Operaciones de Paz que hoy inauguramos, representa una muestra más del compromiso del Gobierno Nacional por transversalizar la perspectiva de género, de manera de hacerla presente en todos los aspectos de las políticas públicas, con el objetivo de garantizar los derechos civiles, económicos y sociales de todas las ciudadanas de nuestro país.
Con la presencia por más de 50 años en operaciones de mantenimiento de la paz y seguridad internacional, la Argentina da un ejemplo concreto de tradición y compromiso con el multilateralismo, con la vigencia del derecho internacional por un mundo pacífico y más igualitario, subordinado al derecho y no a la fuerza. En ese contexto se da la participación en las Misiones de Paz de nuestro país, y por eso son tan importantes para el Gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
En este sentido, la igualdad de oportunidades y trato entre mujeres y varones, resulta fundamental a la hora de emprender acciones en cualquier ámbito, por lo que la política exterior argentina trabaja de forma permanente para que el respeto de los derechos humanos, la cooperación para el desarrollo y la solución pacífica de conflictos, sean ejes fundamentales de la convivencia internacional.
En esta oportunidad, nos convocan los compromisos asumidos para el cumplimiento de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, documento que hace un llamado a la participación plena e igualitaria de las mujeres en todas las iniciativas de paz y seguridad, conjuntamente con la integración de la perspectiva de género en el  mantenimiento de la paz y la reconstrucción.

En este marco, la Argentina, junto con Nigeria, Pakistán y Sudáfrica, fue seleccionada para llevar a cabo un Programa Piloto que permitirá documentar y compartir sistemáticamente buenas prácticas y conocimientos adquiridos en la materia.

La vocación de cumplir con las metas propuestas ha llevado a nuestra Cancillería a la integración de un Grupo Interministerial, convencidos de que la incorporación de la perspectiva de género debe ser una política de Estado integrada a todos los sectores del quehacer nacional. Es nuestra política asegurar el incremento de la participación de las mujeres en todos los niveles del proceso de toma de decisiones en los ámbitos nacional, regional e internacional y combatir todo tipo de discriminación basada en el género. Así lo demuestra el creciente avance de las mujeres que ocupan cada vez más espacios decisorios en la vida política de nuestro país. El ejemplo más claro lo constituye la elección de la primera Presidenta elegida por voto popular en la historia de nuestro país, la Dra. Cristina Fernández de Kirchner.

Asimismo, nuestro país afianzó este compromiso mediante la firma del Protocolo Facultativo de la Convención para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, en marzo de 2007. En igual sentido,  cabe destacar que hemos sido el primer país en la región que ha incorporado casi un 30% de mujeres en el Parlamento del MERCOSUR.

Además, y en un momento donde algunos agoreros avizoran el choque de civilizaciones para fundamentar la agresión y el unilateralismo, nuestro país aboga por una alianza, respondiendo a una tradición de promoción de la solidaridad entre los pueblos y de participación en apoyo de la paz.  Nuestro país -junto a otras naciones- hace esfuerzos por tender puentes que permitan superar los prejuicios, las percepciones erróneas y la polarización.

Por este motivo, la Argentina ha sido la sede del Seminario “La mujer y la Alianza de Civilizaciones: Oportunidades y Desafíos”, los días 28 y 29 de abril pasado. Este proyecto fue una respuesta conjunta con otros gobiernos a la necesidad de involucrar a las sociedades, tanto a nivel institucional como civil; un esfuerzo por tender puentes que permitan superar los prejuicios, las percepciones erróneas y la polarización que podrían amenazar la paz mundial.

Sobre el final, el Jefe de la diplomacia argentina, explicó que “en la actualidad, los conflictos armados impactan de manera creciente en la sociedad civil, por eso las operaciones de paz no están limitadas a las actividades militares:

En tal sentido, no es posible pensar en tender puentes entre pueblos y culturas sin dedicar un capítulo especial al papel de la mujer en este proceso, por lo que el debate y las conclusiones a las que se arribó en tal oportunidad son de gran trascendencia y oportunidad en la reflexión que hoy comienza.

 

 

En la actualidad, es importante entender y atender las características de los conflictos armados, en los que no existe sólo un teatro de operaciones o un frente de batalla, sino que estos impactan de manera creciente en la sociedad civil. Allí, tanto los hombres como las mujeres comunes son víctimas de la guerra, una guerra que afecta tanto a su seguridad como a sus redes sociales y medios de subsistencia.

En base a la vasta tradición de nuestro país en operaciones de mantenimiento de la paz, creemos que los mandatos que las enmarcan deben hacer explícito el compromiso con la perspectiva de género, de forma tal de afirmar los principios de su transversalización en el marco de la normativa internacional. Con tal propósito, los presupuestos deben adecuarse a estos mandatos para que garanticen la incorporación de esta perspectiva en las operaciones de paz.

Es importante recordar que las tareas asignadas a los integrantes de las operaciones de Naciones Unidas no están ya limitadas a las actividades militares, y que los esfuerzos por mantener la paz en el mundo no están exclusivamente dirigidos a las partes en  conflicto sino que suponen actuar en una compleja trama de relaciones políticas, económicas y sociales. Estas operaciones de mantenimiento de la paz pueden incluir el monitoreo de los derechos humanos, funciones de policía y el desarrollo de instituciones que apoyen el imperio de la ley. También intervienen en la creación de estructuras administrativas del Estado, asistencia en la conducción de elecciones, la repatriación de refugiados, programas de desminado y el envío de ayuda humanitaria.

Todas estas acciones producen un impacto diferenciado en la vida de las personas, que no afecta del mismo modo a mujeres que a varones. Por ello, existe un potencial en las operaciones de mantenimiento de la paz para influir positivamente en las relaciones de género. Por ejemplo, iniciativas que promueven la realización de elecciones democráticas facilitan la participación de las mujeres como votantes y como representantes de la comunidad. Igualmente, las mujeres y las niñas se benefician cuando estas operaciones de paz se concentran en prevención de la violencia, incluyendo la violencia sexual.

Para finalizar, quiero remarcar que la instalación de la perspectiva de género en este contexto supone un cambio inherente a la solución misma de los conflictos. Resulta entonces fundamental considerar el incremento del acceso de las mujeres a estos ámbitos y al control de sus recursos. Esta mayor influencia dentro de la sociedad, es un factor que contribuirá a la estabilidad y al cambio positivo en el largo plazo. Esto implicará necesariamente un cambio de mirada, que se reflejará en la mejor resolución de los conflictos que existen en el mundo actual.