La Cancillerķa
Discursos de Cancilleres
Discurso del Sr. Canciller Jorge Enrique Taiana
Plenario de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo
Doha, Qatar
30 NOV 2008
Indice de discursos
 

 "Todos conocemos los esfuerzos realizados a comienzos del nuevo milenio para enfrentar, desde la solidaridad y el multilateralismo, el desafío que significa revertir la creciente pobreza y los bolsones de hambre en el mundo.

"Sin embargo, la aplicación de políticas preconizadas e inducidas por los organismos financieros internacionales, como el paradigma del camino al desarrollo, junto con la profundización de la desregulación de los mercados financieros permitieron el crecimiento de enormes burbujas especulativas fuera de toda vinculación razonable con la economía real. Recién ahora muchos toman conciencia de lo que estaba sucediendo, de su magnitud y de las consecuencias que tendrá en el crecimiento de la economía mundial.

"Esta crisis originada en los Países Desarrollados, afectará a países que no fueron responsables y que en los últimos años fueron el motor del crecimiento mundial. Se estima que las economías en desarrollo verán afectadas sus capacidades financieras domésticas como consecuencia de una caída en los ingresos externos y en los flujos de Inversión Extranjera Directa, así como también un endurecimiento en las condiciones de acceso al crédito.

"En este contexto, resulta imprescindible que los Países Desarrollados cumplan con sus compromisos en relación con la ayuda oficial al desarrollo  AOD- que asumieron formalmente en 2002. Los propios Países Desarrollados reconocen haber aportado ayuda oficial al desarrollo y otras formas de cooperación concesional por un volumen no mayor al 0,27% anual de sus P.B.I. A todas luces, esto es insuficiente y está muy lejos del 0,7 asumido como compromiso.

"El Consenso de Monterrey y sus metas respecto del Financiamiento para el Desarrollo no funcionó sino en mínima parte. Contrariamente a lo esperado, se invirtieron los flujos de fondos, y los países emergentes y otros Países en Desarrollo financiaron con sus superávit comerciales y fiscales el descomunal déficit fiscal y de balanza comercial de la mayor potencia del mundo.

"En este nuevo escenario, nos parece necesario, en primer lugar, señalar muy enfáticamente que no estamos dispuestos a renunciar a ninguno de los avances que todos, Países Desarrollados y en Desarrollo, acordamos en el Consenso de Monterrey. En segundo lugar, tampoco es aceptable que algunos Países Desarrollados pretendan postergar el cumplimiento de las metas en cuanto a la Financiación para el Desarrollo y a las Metas del Milenio.

"Sería un grave error de nuestra parte no apreciar que ambas cosas son parte de un mismo problema y que, por lo tanto, deben estar integradas en los próximos pasos que la comunicad internacional debe encarar, sin más dilaciones, en el plano multilateral.

"Sólo mediante una refundación de los sistemas financieros, incluyendo la imprescindible reforma de las instituciones de Bretton Woods, con la amplia participación y representación de los países emergentes en el diseño de su arquitectura y de sus políticas, el mundo estará en condiciones de encontrar soluciones a las causas que provocaron esta crisis y a las necesidades de Financiación para el Desarrollo.

"Esta reforma debe contemplar la ayuda oficial y la Cooperación para el Desarrollo con el objetivo de mejorar la estructura y los mecanismos de la cooperación financiera internacional, de modo que efectivamente ésta pueda financiar el crecimiento de los países más pobres.

"El crecimiento, para ser verdaderamente sustentable, tiene que mejorar el nivel de vida y el bienestar de toda la población. Para lograr ese objetivo es esencial que la riqueza se genere desde y para la economía real. El sector financiero, que se globalizó antes que ningún otro en nuestras economías, dejó de cumplir adecuadamente su función como proveedor de recursos para el crecimiento genuino de las empresas productoras de bienes y servicios, para ingresar en una vorágine de especulación.

"Resulta evidente el fin de una etapa. Es entonces muy importante encontrar los consensos necesarios para no perder esta oportunidad histórica. En esta Conferencia, deberíamos ser capaces de introducir todos los cambios que estimemos adecuados en cuanto a la cooperación y la Financiación para el Desarrollo, con la vista puesta en el rediseño del Nuevo Sistema Financiero Internacional.

"De cara a la crisis, creemos que es fundamental la coordinación entre los Países en Desarrollo, primero a nivel de nuestras respectivas regiones, con respecto a las medidas más urgentes para salvaguardar nuestras economías reales y mantener un fluido intercambio de información sobre la evolución de la crisis financiera. Esta coordinación puede extenderse al intercambio de información sobre el desenvolvimiento de la ayuda oficial al desarrollo en nuestros respectivos países y de experiencias en relación con obstáculos o conductas de los donantes que afecten aún más las ya deterioradas corrientes de cooperación y Financiamiento para el Desarrollo.

"Recordando los vínculos entre el comercio y las finanzas, debemos enfatizar, en el contexto de la actual crisis financiera, la necesidad de que en las negociaciones multilaterales de comercio se tengan plenamente en cuenta los intereses de los Países en Desarrollo, eliminando las prácticas de los Países Desarrollados que distorsionan el comercio agrícola y que a la vez permita que los países de menor tamaño puedan mantener niveles arancelarios adecuados para desarrollar sus políticas industriales que son esenciales para su desarrollo.

"No se debería aceptar bajo ningún concepto que no haya financiamiento y fondos para cubrir la meta anual asumida en el Consenso de Monterrey, la cual es apenas una mínima fracción de los cuantiosos fondos que los Países Desarrollados están destinando a sostener sus entidades financieras y a mantener el nivel de empleo interno.

"Simultáneamente, los Países Desarrollados deberían comprometerse a incrementar, a partir de 2011 y hasta 2015, los montos de la Ayuda para el Desarrollo, cumpliendo con el porcentaje del PBI comprometido, sin perjuicio de completar los faltantes de años anteriores.

"Sr. Presidente, en otro orden, insistimos en la necesidad de eliminar el anacrónico sistema de condicionalidades, tanto sea para la utilización de instrumentos financieros de resolución y prevención de crisis, como con respecto a la Ayuda para el Desarrollo, por un sistema más flexible sin imposiciones técnicas o sectoriales o de políticas comerciales incompatibles con nuestras estrategias de desarrollo.

"Sr. Presidente, estamos convencidos de la enorme necesidad y utilidad de un mecanismo de seguimiento de la Ayuda y de la Cooperación para el Desarrollo, integrado a una nueva arquitectura financiera internacional. Este mecanismo de seguimiento debe contar con amplia participación de los Países Emergentes y de los Países en Desarrollo, con poder de voto y de decisión acorde con la participación cada vez mayor de los mismos en el PBI mundial y en las corrientes de comercio.

"Se debe encontrar un modelo que funcione en base a consenso, con reglas de juego objetivas, claras y válidas por igual y para todos, Países Donantes y Países Receptores, y con criterios técnicamente acordados, que permitan determinar desvíos sobre los compromisos asumidos y una compensación rápida de los incumplimientos.

"Por otra parte, la Argentina reafirma en esta oportunidad la cooperación Sur-Sur. Los Países En Desarrollo, que en los últimos años se convirtieron en exportadores netos de capital hacia los Países Desarrollados gracias a haber obtenido con esfuerzo propio superávit en sus cuentas corrientes y en muchos casos también fiscales, debemos encontrar maneras para canalizar ese ahorro hacia otros países en desarrollo.

"Considerando que los Países Emergentes seguirán siendo en los próximos años el principal impulsor del crecimiento mundial, la cooperación Sur-Sur debería ser puesta en práctica mediante oportunas decisiones políticas, apoyos de las economías emergentes más importantes, y un trabajo coordinado entre todos los Países en Desarrollo para conformar un instrumento muy práctico, de información cruzada, que facilite la implementación de proyectos urgentes para mantener el crecimiento.

"En síntesis, debemos reconocer que la superación de los graves problemas que afrontamos se basa en la centralidad del papel de los Estados nacionales, tanto en lo que concierne al desafío interno del desarrollo sustentable como en lo que se refiere a los procesos de coordinación y regulación de la economía global. Las Naciones Unidas deben jugar un rol activo y contribuir en la solución de la crisis y en la reformulación del sistema heredado de la Segunda Guerra Mundial, aportando soluciones a un mundo distinto, más complejo y con un número mayor de actores protagónicos. Es tiempo de instrumentar mecanismos que garanticen que el capital financiero esté al servicio de la producción y el desarrollo y no a la inversa. Es tiempo de enfrentar las causas estructurales que impiden el crecimiento en armonía de la sociedad mundial y de asegurar que la economía se oriente en función de los objetivos de una sociedad internacional más justa y equitativa, que refuerce la democracia y contribuya a afianzar la cooperación entre las naciones".