El nuevo Plan de Acción para la Promoción de las Exportaciones Argentinas que presenta la cancillería este año a través del Programa Integrado de Promoción Comercial y Desarrollo de Mercados Externos, adquiere una dimensión y un significado muy particulares en vista del conjunto de circunstancias que afectan hoy al intercambio mundial.
Como sabemos, el golpe asestado a las actividades productivas por la crisis financiera global desatada hacia mediados de 2008 en las principales economías desarrolladas, tuvo un importante impacto sobre el comercio internacional a lo largo de todo el 2009. Lo que es más, no existe una certeza absoluta en este momento de que lo peor haya pasado.
Es por ello que resulta doblemente necesario que redoblemos nuestros esfuerzos para hacer frente a este escenario.
Es innegable que los desafíos son cada vez mayores y nos obligan a encontrar con imaginación nuevos caminos para la colocación de nuestros productos en los mercados del mundo.
En ese sentido, estamos convencidos de que el Programa Integrado de Promoción Comercial y Desarrollo de Mercados Externos (Plan de Acción 2010) que presentamos hoy nos ayudará a lograr ese objetivo.
Debemos mantener y recuperar nuestros mercados pero también, y eso será lo más difícil, debemos pugnar por abrir otros en un contexto de altísima competencia.
Con ese propósito es que ha sido diseñado este plan, o sea, más acciones de promoción, más variedad de productos y en más mercados, que nos permitirá brindar a nuestros exportadores un marco de oportunidades que compensen en un futuro próximo los obstáculos que puedan encontrar.
En esta ocasión estamos hablando de un conjunto amplio y variado de más de 1200 iniciativas de todo tipo, entre las que destacamos las misiones comerciales multisectoriales, las misiones comerciales sectoriales, los seminarios, las misiones inversas y la participación institucional en ferias y exposiciones, todo ello además de una diversidad de otros eventos no menos importantes, como lo son los encuentros empresarios en provincias y municipios orientados a la llamada federalización del comercio internacional.
Como siempre, las pymes y las economías regionales serán los actores principales y los destinatarios de los servicios que, desde esta Cancillería, estamos en condiciones de proveer.
Merecen una palabra de reconocimiento las PYMES argentinas que, con su gran capacidad de generación de empleo e innovación tecnológica, tienen sus raíces en las diversas economías regionales de la República. En efecto, la descentralización del esfuerzo productivo/exportador con amplia participación de las pequeñas y medianas empresas regionales es el pilar estratégico de una integración productiva orientada a los mercados externos.
En realidad, lo que caracteriza a esta nueva etapa es la presencia creciente en el proceso exportador de las citadas PYMES que, en los últimos tiempos han realizado un importante esfuerzo por elevar sus parámetros productivo-tecnológicos a niveles internacionales.
Efectivamente, el aporte de este tipo de empresas ha contribuido en gran medida a la recuperación económica de nuestro país en años recientes. De hecho, se estima que su número superó en 2008 las 11.000 y que el conjunto de sus ventas al exterior se elevó a casi 4.500 millones de dólares, mientras que en 2003 la cantidad de empresas de este sector era de algo más de 9.000 y los valores exportados por las mismas cercanos a los 2.500 millones de dólares. Así entonces, en 2008 se observó respecto de 2003 un crecimiento del 20% en el numero de empresas y de un 70% en sus exportaciones. Además, debemos tener en cuenta que la importancia estratégica de este segmento se basa en el hecho de que sus colocaciones externas son predominantemente industriales.
Por otra parte, y como lo expresara anteriormente, la cancillería trabaja activamente en la federalización del comercio exterior cuyo objeto es incorporar lo más rápidamente posible a las economías regionales al circuito exportador.
Quiero decirles que estas acciones son un instrumento que estimo valiosísimo, sobre todo para economías como la argentina donde en muchos sectores clave no tradicionales del aparato productivo se advierte la carencia de grandes organizaciones exportadoras con largas trayectorias.
Pero no caben dudas que una cosa es la planificación y otra muy distinta es la ejecución de esta clase de programas de alto costo y complejidad. Y aquí es donde tendremos que hacer el mayor esfuerzo. Como dije antes, un esfuerzo de imaginación, para superar los inconvenientes que se nos presentan.
La necesidad de recursos financieros y humanos adecuados es lo que salta a primera vista, pero también se trata de mejorar y racionalizar todo lo posible la performance de los mecanismos técnicos y administrativos a nuestra disposición, lo que necesariamente incluye esa intensificación de nuestras acciones en pos de resultados coherentes de carácter permanente.
Como dije, venimos de años de crecimiento sostenido de nuestras ventas externas que se han producido en consonancia con el registro de importantes índices de crecimiento en todos los campos.
Baste señalar que a la triplicación de nuestras exportaciones hasta llegar a fines del año pasado a más de 70.000 millones de dólares, se agregan los incrementos del PBI con niveles incluso superiores al 9% anual; el crecimiento de nuestras reservas monetarias a cifras sin precedentes de casi 47.000 millones de dólares, y asimismo, una drástica disminución de nuestra deuda, acoplada a una significativa caída del desempleo entre 2002 y 2008.
Todo ello nos esta sirviendo hoy para atemperar los efectos negativos de la citada crisis y, si administramos correctamente esos logros y esas reservas, podremos sin dudas superar con éxito esta etapa de trabas y retrocesos del intercambio mundial.
Ya hay señales de recomposición de algunos indicadores pero, como lo expresé anteriormente, debemos hacernos a la idea que retomar la senda de un decidido avance de nuestra presencia en los mercados internacionales, va a requerir, no solo de medidas novedosas, sino de una gran eficiencia en la ejecución de las mismas.
Cuando observo las riquezas de nuestro país, y sobre todo la riqueza y el carácter de nuestra gente, no tengo dudas de que estaremos a la altura de ese desafío.
Muchas gracias